Y tu infancia, dime, ¿dónde está tu infancia?
Que yo la quiero.
Las aguas que bebiste
las flores que pisaste,
las trenzas que anudaste,
las risas que perdiste.
¿Cómo es posible que no fueran mías?
Dímelo que estoy triste.
¡Quince años solo tuyos, nunca míos!
No me escondas tu infancia.
Pídele a Dios que nos desande el tiempo.
¡Volverá tu niñez y jugaremos!
Gerardo Diego, Versos Humanos
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